Exposición " La Divina Proporción"

25 de Marzo/14

 

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El próximo viernes 28 de Marzo en el Museo Regional de Guadalajara se inaugura un exposición tanto fotográfica como de libros de arte creados entre el editor  Franco Maria Ricci y el fotógrafo  Massimo Listri, considerado uno de los  mas grandes fotógrafos de arquitectura!

Esta exposición no solo es para fotógrafos, si no traben para tipógrafos, diseñadores gráficos, arquitectos y todo aquel que le guste el estilo neo clásico tanto en el diseño como la foto o al ámbito editorial!

 

Franco Maria Ricci nació en 1937 en el seno de una familia de antigua nobleza (su blasón se ha convertido en el emblema de la editorial). Estudió en Parma, ciudad de origen etrusca entre las más importantes de Italia por tradiciones artísticas y culturales. La fecundidad del ambiente parmesano tuvo notorias repercusiones así en su formación escolar como en su desenvolvimiento intelectual (a esto hay que sumarle el influjo de los jesuitas, quienes le enseñaron “come si sta al mondo.”) En Parma, en particular, FMR desarrolló un gusto estético refinado y unos intereses literarios no menos selectos. La ciudad hizo más: infundió en el joven marqués aquella “sabiduría práctica” que, a mediano plazo, le ha permitido explotar también materialmente sus gustos exquisitos. Por último, en Parma aprendió bastante latín como para confesarle a un sacerdote alemán –sin conocer ese idioma– sus transgresiones al sexto mandamiento.
Después de graduarse en geología y trabajar por corto tiempo en la exploración petrolera, FMR se reconcilió con sus verdaderas inclinaciones: el arte, la erudición y el coleccionismo. De vuelta a Parma, se dedicó al diseño gráfico, ganándose en breve alta reputación como creador de marcas corporativas (1963). El encuentro con el mundo de los libros se produjo a través de Giambattista Bodoni –uno de los mayores tipógrafos de todos los tiempos–, cuya aparición está a FMR como aquella de Jesús está a Pablo de Tarsos. Después del descubrimiento de Bodoni (que se tradujo en la publicación en facsimil del Manual Tipográfico, 1965), FMR se ha dedicado principalmente a la actividad editorial, imponiéndose a nivel mundial con su estilo inconfundible. Desde el primer momento, la selección de los contenidos, el rigor tipográfico, la elegancia del diseño y la finura de los acabados convirtieron sus libros en “objetos del deseo.” Para el placer de los lectores y los bibliófilos, en su catálogo fueron apareciendo colecciones como “Biblioteca Bodoniana”, “Los Signos del Hombre”, “Cuadrería”, “Grand Tour”, “Lux, calme et volupté”, “Guías imposibles”, “Morgana”, etc.
El encuentro con Borges no fue tan determinante como aquel con Bodoni, pero contribuyó notablemente a diseñar la hoja de ruta de la editorial. En el escritor argentino, FMR encontró además un interlocutor ideal, obsesionado por sus mismas obsesiones. De dicha colaboración nació la colección más conocida: “La Biblioteca de Babel.”
En 1982 fundó la revista de arte FMR, ganándose con ella entusiastas reconocimientos internacionales (como el de ser coronado por Le Figaro con el título de “editor de arte más grande del mundo.”) FMR marcó un hito en la historia de las publicaciones de este tipo, alcanzado –en sus veinte años de existencia– un aprecio y una difusión hasta ahora insuperados. La relación del editor con Massimo Listri se remonta al año de aparición de la revista.
Además de seguir con su actividad de editor, bibliófilo y coleccionista, hoy por hoy FMR se dedica a la construcción de una utopía: un laberinto vegetal de tres kilometros de longitud –el más largo existente–, en el que las innumerables plantas de bambú que lo componen parecerían, como dijera Borges, letras de un libro sin fin.

El tipógrafo estaba convencido de que el lector tiene derecho a la belleza, por eso supo reinventar la tipografía y el arte de hacer libros. Al final de su vida, escribió sus ideas acerca de la búsqueda de la belleza en la edición, el equilibrio entre lo lleno y el vacío, entre lo grueso y lo fino. No puede ser dejado al azar y no se puede exagerar. La lección es muy elemental, pero muy profunda. Por ejemplo, decía: no hay que ahorrar con los márgenes, esto debería ser considerado hoy en día por los editores que ahorran sobre éstos y llenan la página de texto. Pues no, eso significa renegar la belleza y el derecho del lector a ella, pues es parte de nuestra felicidad, reiteró Antei.

Y es que Listri es un fotógrafo clásico, un humanista caído quizás por error en nuestra era, un cazador ecléctico de aquella arquitectura que representa los valores humanos más elevados: el conocimiento, el pensamiento, el arte, la reflexión y la espiritualidad, que el fotógrafo clasifica por series como las famosas bibliotecas, los museos, las iglesias, las fisonomías exaltando su monumentalidad con absoluto equilibrio y limpieza.

La persona humana es el centro de su obra, pero no como presencia física, perecedera, sino inmaterial, eterna y universal. Esta es la mayor cualidad artística de Listri: su capacidad para transmitir la vitalidad de los espacios, la presencia del hombre implícita, metafísica.

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